La evaluación en el aula de lenguas extranjeras

febrero 11, 2020

Introducción

El segundo tema desarrollado por la profesora Cristina Rodríguez fue La Evalaución en el Aula de Lenguas Extranjeras. En dicho tema, impartido el día 4 de febrero, se exploraron cuestiones como: los tipos de evaluación y su importancia o el uso de descriptores como las rúbricas. Gran parte de los contenidos tratados fueron prácticos, ya que realizamos numerosas actividades de evaluación en las que recuperamos los materiales creados en el primer tema Actividades de la Lengua. Esto hizo que todo se desarrollase de una manera orgánica y realista, dando un sentido a nuestro trabajo y cerrando el ciclo de la práctica docentes con la tarea ultima: evaluar si alcanzamos los objetivos que nos proponíamos. 

En esta entrada voy a definir la evaluación, centrarme en los diferentes tipos de evaluación y a dar mi opinión sobre la importancia del feedback. 


¿Qué es la evaluación?: evaluación vs calificación

Tal y como está diseñado el sistema educativo español, nos preocupa mucho la nota final, hasta el punto de que lo que buscamos es ser calificados positivamente y no ser evaluados correctamente para permitirnos mejorar. Esto se debe al arraigado desconocimiento sobre la evaluación en nuestra comunidad educativa, donde es eclipsada por las calificaciones. Por eso me gustaría empezar aclarando qué es la evaluación.


Según Díaz Alcaraz (2002, p. 288) evaluar es el proceso interrumpido de: obtención de información, formulación de juicios, toma de decisiones y comunicación de los resultados de la evaluación. Así, evaluar es estimar o calcular los conocimientos, aptitudes o rendimiento del alumnado, atendiendo sistemáticamente al proceso de enseñanza-aprendizaje y proporcionando retroalimentación. Sin embargo, calificar es interpretar la información observada de acuerdo con un criterio o escala arbitraria (de 1 a 10 en el caso del sistema educativo español).



Con esta diferenciación queda claro que lo que de verdad es importante para el proceso de enseñanza-aprendizaje es la evaluación y no tanto la calificación final obtenida. Por ello, el profesorado debe prestar una atención cuidadosa a la evaluación, que es, desde mi punto de vista, el pilar fundamental del aprendizaje. Así, para sacar el mayor provecho al proceso de evaluación, este debe planificarse para obtener una información rigurosa que permita dar validez y fiabilidad a los resultados. 


Tipos de evaluación

Según su función y el momento en el que se lleva a cabo existen tres tipos de evaluación: diagnóstica o inicial, formativa o continua/procesual y sumativa o final/de producto. De este modo, al inicio del curso o de unidad didáctica, es importante realizar una evaluación diagnóstica que nos aclare cuales son los cometidos y competencias que el alumnado posee y así nos guíe en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Un vez realizada esta evaluación inicial, debemos planificar la evaluación formativa que vamos a llevar a cabo. La importancia de dicha evaluación radica en proporcionar feedback durante el proceso de enseñanza-aprendizaje con el fin de orientar al alumnado en dicho proceso. Se trata de una recogida sistemática de información prolongada en el tiempo, para obtener los máximos datos posibles. De este modo el profesor es quien de modificar cualquier elemento del proceso formativo (metodología, recursos, etc.) implementando medidas de mejora. Por último, realizaremos una evaluación final en la que valoraremos los resultados de aprendizaje y el proceso para conocer el grado de dominio de objetivos y contenidos de nuestro alumnado. Una vez llevadas a cabo todas las evaluaciones podremos emitir una calificación de todo el proceso de aprendizaje.

Además también podemos distinguir entre heteroevaluacion, coevlacuación y autoevaluación atendiendo, respectivamente, a si es el docente el que evalúa al alunando, si la evaluación se produce entre compañeros, o si es el propio alumno quien se evalúa a si mismo.  


El feedback

PComo hemos visto hasta ahora, la evacuación consiste en la sistemáticamente del proceso de enseñanza-aprendizaje con el fin de proporcionando retroalimentación sobre este. Dicho esto, podemos decir que sin feedback la evacuación no se completa. Ahora que tenemos claro la importancia del feedback la siguiente pregunta es ¿Cómo proporcionaremos el feedback a nuestro alunando? Desde mi punto de vista, ante las diversas maneras de proporcionar feedback debemos buscar la que mejor se adapte al ejercicio o actividad y al alumno/a al que va destiado. Debemos adaptarnos en la medida de lo posible a cada situación de enseñanza-aprendizaje.

Durante la sesión del día 4 debatimos sobre las mejores formas de proporcionar feedback. Tratamos cuestiones muy interesantes como llevar a clase errores anónimos para que traten de corregirlos, coevaluaciones entre compañeros, dinámica de reuniones individuales durante la clase, videos personalizados con nuestra corrección, etc. Además concluimos dos cosas muy importantes: a veces menos es más en cuanto a que, si hay muchos errores, no podemos pretender corregirlos todos sino que debemos centrarnos en lo esencial y, que, para que el feedback sea útil, tiene que provocar una reflexión en el alumnado.



En líneas genéreles concordábamos en que la manera más adaptable a las diferentes situaciones de aprendizaje es el proporcionar feedback a través de comentarios tanto orales como escritos. Dichos comentarios se deben proporcionar utilizando feedback sándwich (uno bueno, uno malo, uno bueno) o feeedback two stars and a wish (dos cosas buenas y una que mejorar) ya que es importante proporcionar comentarios positivos para mantener motivado al alumnado. Sin embargo hubo opiniones dispares a si se debe proporcionar o no nota numérica de los ejercicios, ya que el alumnado en nuestro sistema educativo la tiende a exigir. Desde mi punto de vista debemos proporcionar notas en su justa medida, ya que, hoy por hoy, para el alumnado los comentarios no parecen ser suficientes para saber en qué punto del proceso de enseñanza-aprendizaje se encuentran. Creo que nuestro sistema educativo debería evolucionar hacia la eliminación de las notas numéricas para poner el foco de intención en la formación y no en la calificación.


Evaluación de los procesos de enseñanza y de la práctica docente

Finalmente me guitaría tratar una cuestión que considero sumamente importante, y es que, si estamos evaluando el proceso de enseñanza-aprendizaje no podemos olvidarnos de evaluar la práctica docente. De este modo, para la que evaluación sea completa debe comprender: la evolución del conocimiento del alumnado, la intervención docente y la validez del programa. Solo tras la reflexión que supone evaluar la práctica docente y el programa que seguimos, sabremos si necesitamos modificar algún aspecto metodológico para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Además, también quiero resaltar que en especial en la enseñanza de idiomas no se rentabilizan los materiales y las metodologías, ya que cada grupo-aula tiene un contexto y unas características concretas que condicionan el proceso de enseñanza aprendizaje, por lo que es fundamental evaluar nuestras la intervención docente periódicamente para ver si es lo que mejor se adapta a nuestro grupo-aula. 



Conclusión 

Podemos concluir que el éxito de nuestra práctica docente dependerá del cuidado con el que diseñemos y ejecutemos la evaluación, así como de la interiorización por parte del alunando del feedback que les proporcionemos. La evaluación es de vital importancia ya que es una oportunidad para conocer y adoptar decisiones que conduzcan a la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje. 


Enlaces de interés 

Quiero acabar esta entrada con estos enlaces sobre la evaluación en el aula de LE que me parecieron de suma relevancia. Espero que os sirvan de utilidad. 





1 comentarios

  1. ¡Hola Carla!

    Tras haber leído tu entrada, me gustaría felicitarte por la manera tan clara, sencilla y cohesiva en la que has resumido todo lo visto y hecho durante el desarrollo de este tema.

    Estoy de acuerdo contigo cuando hablas de la gran importancia que todos seguimos dando hoy en día a la calificación, y si es numérica mejor, y cómo todavía no se valora lo suficiente, quizás por falta de práctica o ignorancia, todo lo que una buena evaluación nos puede aportar. También concuerdo contigo en que el feedback es parte esencial del proceso de evaluación, especialmente la formativa, ya que creo que sin él se deja de lado el aspecto más enriquecedor del proceso de enseñanza-aprendizaje: la comunicación entre alumnado y profesorado. Es más, en mi opinión, si no existe retroalimentación es casi imposible que exista una verdadera evaluación. Para lograr una mejora en los resultados del grupo aula, es imprescindible ofrecer ayuda tan pronto como se detecta un problema, una dificultad o, simplemente, una interpretación errónea del objetivo que se les plantea. Por último, al igual que tú, creo que la evaluación que se debe realizar del propio docente, su metodología y programación es vital, puesto que nadie es infalible y lo que funciona con un grupo puede resultar ineficaz con otro, realmente deberíamos ser nosotros quienes nos adaptásemos a nuestro alumnado y no viceversa.

    De nuevo, enhorabuena por tu entrada y un saludo.

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